sábado, abril 21, 2012

Compartir

Homenaje a un gran Hombre:  Germán Espinoza Fontecilla.

Muy pocas veces me pongo a escribir.  Posiblemente por el poco tiempo que se dispone como "libre" y porque estas cosas no se me dan fácil (francamente no soy escritor pff), pero a veces siento la necesidad de revelar mis sentimientos para dar a conocer cosas importantes, como el ejemplo de vida que representa para todos nosotros, los que tenemos sangre de la familia Espinoza, del Sr. Germán Espinoza Fontecilla.

El es mi "Tata", mi abuelo materno.  Fue el que inició esta gran familia y su líder natural.  Todo que hacemos hoy en día y de como nos relacionamos con los demás, de los valores, de las convicciones, etc. se la debemos a la formación familiar que nos ha entregado junto a mi abuelita "mamita" Elba Castillo Torres.

De muy joven comenzó a formarse como hombre trabajador en la ciudad de Chuquicamata, cuando comenzó en la primera faena de la minera Codelco.  Coronó su carrera siendo el capataz de obra y siendo alguien muy reconocido por sus pares.  Comenzó su retiro en forma entusiasta, moviendo a toda la familia hacia la ciudad de Antofagasta, por las reales posibilidades de establecerse a largo plazo, lejos del campamento minero, para una vejez próspera y tranquila, como también para la continuidad de estudios que seguirían los hijos.

Formo un pequeño negocio de almacén familiar, el cual lamentablemente después de algunos años, tuvo que cerrar por las cifras magras de dinero que la década del 70' dejo en muchas familias.

A pesar de estos traspiés, se mantuvo firme y unido para dedicarse al 100% a toda la familia que se estaba ramificando.  Así llegaron los nietos y más tarde los bisnietos.

Yo soy parte de una generación de su familia.  Muy orgulloso de serlo, de quién soy hoy en día.

Me dedicó varios años para cuidarme y asistirme cuando mi mamá y papá por temas de trabajo no podían hacerlo.  Recuerdo con mucha gratitud y cariño todas las veces que nos iba a buscar al kinder (jardín infantil) y la escuela cuando ya había crecido un poco.

Como nos enseñaba las palabras y a leer los letreros camino a su casa, para que la "mamita" Elba nos sirviera las onces.

Hoy estoy formando mi propia familia y la quiero cimentar con los mismos valores y cariños que él nos ha entregado a lo largo de su vida.

Tatita, te quiero mucho, muchísimo.  No te imaginas cuan profunda es la huella que nos haz dejado en nuestras vidas.

Sabemos que ya estas mayor, pero también sabemos que eres como un "roble", fuerte y lleno de sabiduría y vida.

Te queremos tener por mucho tiempo junto a nosotros para seguir aprendiendo de la vida.  De la vida de un hombre grande.

Con mucho cariño, tu nieto.

Luis.



No hay comentarios.: