viernes, diciembre 23, 2011

Esta semana soñe con Papá.

Fue un sueño extraño, ya que como siempre me sucede, el sueño lo comienzo a visualizar y a recordar a media mañana y no al momento de despertar.  ¿Estaré medio fallado en esto?.... quizás.....

En esta visión, me encontraba con mi niña revisando un boleto de un Loto, que habríamos jugado en la semana.  Durante la revisión nos dábamos cuenta que ¡Gran sorpresa!!, nos habíamos apuntado el premio mayor....pero no saltábamos de alegría sino que lo tomábamos con mesura, como si este caso nos diera un respiro y nos permitía solucionar unos problemas recientes económicos, pero sin la locura que me supone estar realmente en la situación de ganar un precio de lotería o polla.

Lo estábamos comentando con la familia, los que nos aconsejaban sobre no desperdiciar el dinero y tomar las cosas con calma ahora, ya que nada nos apuraría.... pero había una persona en el lugar, que no esta de lo más contento.... era mi papá.

Cuando me acerqué a él, le pregunté que era lo que le pasaba, a lo que me respondió: "...estoy bien, no me pasa nada...", con la cara de costumbre de cuando sí le pasaba algo que no quería decir, como para no molestar o preocupar....

Entonces me acerqué a mamá, la que me confesó: "Tu papito está bien, lo que le pasa, es que tiene pena, por todos los gastos que te ha dado su problema".......

En estos días, el sueño me ha hecho reflexionar sobre lo importante de estar unidos y sobre la certeza de que no importa que se haya ido, él seguirá guiando e intentando protegernos a todos.

Papito, puedes descansar tranquilo, ahora nos toca a nosotros llevar la carga del hogar y hacer todo lo posible por salir adelante unidos y fuertes....

Espero seguirte viendo al menos en los sueños, para decirte lo mucho que te amo y te extraño.

Tu hijo Luis.

sábado, septiembre 10, 2011

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Hace mucho que no me daba el ánimo de escribir.  Sería quizás el poco tiempo que hoy en día le doy a la reflexión, después de la rutina o quizás a que sólo en algunos momentos uno siente la real necesidad de plasmar sus sentimientos en la forma escrita, porque las palabras no son suficientes.

Este comienzo de mes no fue como el de siempre.  Creo que ha sido el más doloroso que nuestro país recuerde desde unos 30 años aproximadamente; pero es significativamente más doloroso para nuestra familia.

El día 30 de Agosto, antes de finalizar el mes mi padre, Don Oscar Custodio Cabrera Muñoz, partió de este mundo.

Después de sufrir por casi un mes entero hospitalizado en la Unidad de Cuidados Intensivos de la Clínica Antofagasta, Dios le entregó el descanso eterno.

Mi papá nunca quiso revelar la verdadera magnitud de sus dolores y problemas gástricos.  Ahora entendemos que lo hizo para no darnos una carga de una enfermedad que él entendía como sin remedio.  Si hubiéramos  sabido de sus problemas con antelación quizás aún estaría con nosotros.  Y digo quizás porque, hoy pensando en él y en Dios, creo estar entendiendo que era su hora, era su momento de partir.  Es lo más difícil de aceptar porque va contra todo lo que mi corazón implora y exige.





Gracias a la paz  que se encuentra en la oración y en el recogimiento, es que ahora puedo entender que está en el mejor lugar en dónde puede llegar a estar el alma humana.  En el lugar en dónde ya no habrá sufrimientos ni dolores.  Ahora entiendo la necesidad de descansar que su cuerpo exigía.

Me recrimino todos los días el no haber estado más tiempo junto a él, más fines de semana visitando a la familia como en antaño, haber planeado otra junta o bien sólo haberlo invitado a dar un vuelta para pasar el tiempo juntos; pero también como dijo mi señora Leslie "nadie es capaz de saber cuando será llamado por Dios.  Fue ayer como también pudo haber sido hace varios días o meses atrás.  Piensa en que ahora ya no siente dolor y está mejor que todos nosotros...".

Ahora me siento afortunado de cada momento que compartí con él, de sus historias cuando era chico, del pueblo del Tránsito en dónde pasó sus mejores momentos de infancia, del Portuguesa Fútbol Club, de sus entrenamientos con el ilustre Hernán "Clavito" Godoy; de cuando mi tata Oscar (su padre), lo llevó a ver el Clásico Universitario al estadio Nacional con el cuadro verde de Carabineros incluido, de sus profesores de universidad que lo marcaron, de sus cuentos para ir a ver las carreras del Teletrak, de cuando nos las dábamos de "viejito pascuero" y salíamos a repartir regalos a los primos el día 24 de diciembre en la tarde y sus asados familiares.

Ya todo lo malo que alguna vez llegué a pensar de él, quedó en el olvido.  Sólo tengo amor y cariño por todo el ejemplo que me dejó.


Papá:  Siempre te extrañaré.  Sé que ahora nos cuidarás a todos desde el cielo.  En especial a tus nietos y los que están por venir, pero por sobre todo a mamá, quién fuera tu compañera de toda la vida.

Hoy ya eres libre y estas salvo, nos llevas la delantera.

Te amo mucho y te amaré por siempre.

Tu hijo

Luis.